Hace algunas semanas, el Perú aceptó la invitación a participar en el Programa País de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), foro que reúne a 34 importantes economías del mundo. Esta decisión, es el punto de partida de nuestro camino hacia una futura incorporación. Aunque, es claro que para calificar debemos cumplir una serie de requisitos y realizar un conjunto de acciones en el plano económico e institucional, que indudablemente nos tomará algún tiempo concretar. Chile, única nación sudamericana miembro, demoró 10 años en ser admitido, ingresando el 2010, mientras que Colombia está en proceso de adhesión.

La misión de la OCDE es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas en el mundo. Tiene un espacio en el que los gobiernos trabajan juntos, compartiendo experiencias y buscando soluciones a problemas comunes. Los países miembro tienen un sólido compromiso con la democracia, con políticas de desarrollo de largo plazo, y una economía de mercado que los consolida a nivel mundial.

Si bien en la última década nuestro crecimiento económico fue sostenido y nos ha posicionado entre los líderes de América Latina, todavía son muchas las brechas que tenemos que superar para poder ser admitidos en este “selecto club de países”, al que sólo se puede ingresar por invitación propia del organismo por lo que desde ya debemos trabajar en generar las condiciones.

Y es que la mayoría de economías que integran el OCDE tienen posiciones sobresalientes en los indicadores más elementales del World Economic Forum, como son salud, educación, infraestructura e institucionalidad, condiciones básicas en las que desafortunadamente nuestro país se encuentra en lejanas ubicaciones mayores al puesto 100, entre los 148 países.

Aunque la meta parezca distante, nosotros también podemos hacerlo y recibir los beneficios de este grupo de países haciéndonos más atractivos y confiables ante ojos de los inversionistas.

Si el Perú mejora la institucionalidad -que es crucial y decisiva para el desarrollo de los países-, corrige la sobre regulación, el exceso de trabas, aumenta su productividad y eleva sus exportaciones, en los próximos 10 años el PBI nacional podría crecer hasta un 9% anual, lo que permitiría duplicar el PBI per cápita y reducir la pobreza a menos del 10%.

Lograr el 9% de crecimiento implica que la agricultura crezca en 8%, la agroindustria en 15%, la pesca en 7% (basada principalmente en la acuicultura y la pesca para consumo humano), la minería e hidrocarburos en 5%, la industria en 9%, la electricidad en 10%, la construcción en 15%, el comercio en 8%, el transporte en 10%, los servicios de hoteles y restaurantes en 8%, las telecomunicaciones en 12% y las finanzas en 13%.

¿Es esto posible? Claro que sí. El potencial existe, tenemos que asumir el reto y hacerlo. La aprobación del último paquete de medidas es un buen primer paso y la reciente calificación de Moodys elevando dos escalones nuestro riesgo crediticio una buena señal, pero todavía tenemos mucho por trabajar. Es hora de que el gobierno, empresa privada, trabajadores, academia y sociedad civil trabajemos juntos y pongamos todo nuestro esfuerzo, pues ello permitirá además, alcanzar el bienestar y mejorar la calidad de vida para todos los peruanos.