En el Parque Industrial Infantas en el distrito de Los Olivos, y acompañado de cinco ministros de Estado y los cuatro presidentes de los gremios empresariales que participamos, el presidente de la República, Ollanta Humala, lanzó la esperada iniciativa.

Se trata sin duda, de un hito muy importante, ya que, por primera vez en un documento oficial, se realiza un buen diagnóstico de la problemática productiva y se define adecuadamente los retos que tenemos como país para que nuestra economía pueda retomar el ritmo de crecimiento de la última década y, de la mano con la inclusión social, se pueda generar un mayor bienestar para todos los peruanos.

Sin embargo, los impactos de mayor envergadura se darán más en el mediano y largo plazo, por lo que es necesario enfatizar que para lograr los objetivos trazados es fundamental que este documento se convierta en una política de Estado que trascienda a las personas y en la que todos los partidos políticos, academia, sector privado, trabajadores, sociedad civil y en general, todos los peruanos, asuman la diversificación productiva como el seguro de su futuro.

En esa línea, creemos que el “milagro peruano” no se ha terminado y menos aún se ha agotado el modelo. Lo que sí está claro, es que ya nos toca aplicar las llamadas reformas de segunda generación, por lo que no las podemos seguir postergando. Las de primera generación han dado resultados nunca vistos en la historia del Perú, y, con el impulso de la minería, han permitido llegar hasta donde hemos llegado. Hoy nos toca la segunda etapa en el desarrollo de nuestro país, es decir, la diversificación productiva.

Promover otros sectores, ampliar y diversificar la canasta exportadora, incluyendo nuevos y más productos y servicios con valor agregado adicional, sin descuidar a los sectores que hasta ahora han impulsado nuestro crecimiento, elevando la productividad y agregando innovación, tecnología e insertándonos en las cadenas productivas internacionales, son parte del camino que tenemos que seguir.

Una tarea que debemos realizar el Estado, la Academia y el Sector Privado, identificando conjuntamente las actividades económicas con mayor potencial en el país y las que se deben priorizar en el plan, para definir las estrategias que promuevan su desarrollo, sin que esto signifique, bajo ningún concepto, regresar a erradas políticas del pasado, como el proteccionismo o la sustitución de importaciones.

Los Acuerdos Comerciales y Tratados de Libre Comercio (TLCs) firmados por nuestro país, ponen a nuestro alcance un mercado de más de 4,000 millones de consumidores, que podremos aprovechar mejor con la puesta en marcha de este plan, por lo que, la meta anunciada por el ministro Piero Ghezzi, de generar exportaciones adicionales por 5,000 millones de dólares al 2021 es perfectamente alcanzable.

El camino al desarrollo se construye sobre la base del trabajo entre el Estado, la Academia y el sector privado. Los industriales expresamos nuestra disposición y voluntad de ser aliados estratégicos en la puesta en marcha del PNDP, pues, somos conscientes que solo el esfuerzo conjunto, permitirá cumplir los objetivos propuestos y alcanzar el crecimiento al que aspiramos, para contribuir al bienestar de todos los peruanos.