El último conjunto de medidas lanzado por el Ejecutivo es un paso adicional positivo en la búsqueda de reactivar la economía en un contexto de desaceleración internacional, mediante la promoción de la inversión privada y el aumento del consumo interno. Es importante notar que estas medidas muestran la voluntad del gobierno de comenzar a cambiar las cosas buscando mejorar la atractividad y competitividad del país.

Una de las medidas más significativas que se están dando es la reducción del Impuesto a la Renta (IR) tanto para las empresas como para las personas naturales. El Perú es uno de los países más caros del mundo en cuanto a IR. Esto se debe a que, por ejemplo, en el caso de la industria, se gravan las utilidades con un 10% de distribución obligatoria a los trabajadores y un 30% de renta lo que genera una tasa acumulada del 37% cuando el promedio mundial es de alrededor del 26%.

Como la carga impositiva juega un papel determinante para la atracción de inversiones, 30 de las 34 economías que conforman la OCDE han ido gradualmente rebajando sus tasas de IR en los últimos años. Cabe destacar que en el mediano plazo todos estos países han mejorado su recaudación. En el Perú, se propone reducir el IR a las personas jurídicas de 30% a 26% hacia el 2019 buscando fomentar la reinversión.

En el caso de las personas naturales se propone subir el limite a partir del cual se empieza a pagar Impuesto a la Renta buscando aumentar la capacidad de gasto a manera de impulsar el consumo interno, beneficiando a alrededor de un millón 200 mil personas.

En este contexto de reformas, hay que reconocer la voluntad de hacer bien las medidas, habiendo corregido errores en algunas de ellas aun cuando esto tiene un costo político. Esto se dio en el caso de los aranceles y del impuesto a la distribución de dividendos entre personas jurídicas domiciliadas. Estas rectificaciones deben darnos tranquilidad respecto al futuro ya que, si bien inicialmente existieron complicaciones, ha existido la voluntad de enmienda.

Aún falta mucho por hacer, y es importante seguir dando pasos para regresar al camino del crecimiento. En ese sentido, todavía persisten dos grandes temas por reformar, como son la rigidez laboral, y la reducción de tramitología, los cuales, de atenderse, alentarán sin duda una mayor inversión, generación de empleo y contribuirán a una verdadera reactivación de la economía.

Invocamos al Poder Ejecutivo, al Congreso y a los gobiernos locales y regionales a no parar y seguir trabajando conjuntamente con el sector privado y la academia para continuar dando medidas en busca de la competitividad y la atractividad del Perú. Solo de esta forma lograremos el desarrollo económico y humano que estamos buscando.