Tenemos la confianza de que el segundo semestre será un tanto mejor que el primero para nuestro sector y por supuesto, para el desempeño de nuestra economía. Y al menos, así parece haber comenzado. Cuando el consenso de analistas esperaba un máximo de 3% en el mes de julio, el INEI informó que el PBI creció 3, 26%. Pero la mayor sorpresa, la dio la Industria No Primaria, que se expandió 3.42% en el séptimo mes luego de registrar casi 15 meses de descenso continuo.

Y aunque apenas se trata de un solo mes y no se puede cantar victoria, pues no se tiene claro si ha terminado la racha negativa, el resultado constituye un dato alentador que bien podría ser el inicio de la reversión de la tendencia a la baja. No obstante, hay que considerar que el sector construcción, puntal clave, nuevamente retrocedió junto con los bienes de capital, debido a la reducción de la inversión pública en todos los niveles de gobierno.

Si bien para algunos, la economía está experimentando una leve recuperación, lo cierto es que la actividad económica aún está débil, nuestras exportaciones continúan a la baja, los precios de nuestros principales productos de exportación siguen cayendo, tenemos un ambiente político convulsionado que está dominando la agenda nacional y se nos viene un fenómeno de El Niño que, de acuerdo a los entes especializados, todo parece indicar será de fuerte a extraordinario, como en los años 1983 y 1998.

A ello tenemos que agregar un frente externo turbulento con una economía mundial desacelerada, con énfasis especial en la del gigante asiático que no se ha estabilizado y aún se acomoda, la apreciación del tipo de cambio, y, otro factor no menos importante, la incertidumbre y expectativa que generó en los agentes del mercado en los últimos meses, el impacto que tendría la subida de la tasa de interés de referencia por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), que finalmente decidió mantener su tasa y posponer el aumento hasta nueva fecha, al parecer diciembre.

Estos factores, abonarían sin duda al débil crecimiento de la actividad económica para el 2015 y 2016, que será un año tan difícil como el que llevamos, especialmente por la menor inversión, el retiro del estímulo de la FED, la coyuntura internacional, el desarrollo de la ya iniciada campaña electoral con miras a una nueva elección presidencial y los estragos del Niño, que según Macroconsult, en caso de ser fuerte, arrojaría un PBI de 3.2%, y de 2% en caso de un mega- Niño. Sin embargo, hay que considerar si, la inversión pública en obras por el fenómeno climático así como la ejecución presupuestal de las regiones y alcaldías que iniciaron funciones este año.

Afortunadamente el gobierno ya comenzó a tomar medidas de prevención para enfrentar los embates del temido Niño en un trabajo conjunto de las Fuerzas Armadas e INDECI, al que nos hemos sumado los gremios empresariales.

Pese al débil desempeño de la economía este año, confiamos optimistamente que el PBI nacional no sea menor al 3% al cierre del año y, progresivamente, se pueda ir reactivando la economía.

En este contexto, es propicio recordar el mensaje de Cass Sunstein, zar de las regulaciones del Gobierno de Barack Obama, en nuestro último foro industrial Gobierno más Simple para Crecer: Si queremos mejorar el crecimiento debemos reducir las trabas burocráticas y el exceso de regulación. Tengamos claro que la competitividad también puede ser impulsada con otras medidas como la reducción de sobrecostos y permisología para ganar productividad.