Comenzaba la Cumbre de Gobernadores del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional a inicios del mes en nuestro país y una buena noticia llegaba al Perú: Los ministros de Comercio Exterior de 12 países de Asia Pacífico habían cerrado las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, blooque que nos permitirá integrarnos a la alianza comercial más importante y grande del mundo.

Conocido como TPP, por sus siglas en inglés, el área del Acuerdo Transpacífico constituye el 37% del PBI mundial, el 30% de las exportaciones globales, el 25% de las importaciones y comprende a 805 millones de consumidores, donde el ingreso por habitante asciende a US$ 32 mil.

¿Quiénes lo integran? el acuerdo reúne a 12 países de la Cuenca del Pacífico, entre los que se encuentra Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam. En América Latina, junto a Perú están México y Chile.

¿Por qué es importante que formemos parte de él? Porque se trata de la zona de libre comercio más grande del mundo y porque además otorga al Perú preferencias arancelarias a cinco mercados con los que no teníamos TLC, como son Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Malasia y Vietnam, países a los que la oferta exportable, con excepción de Vietnam, está compuesta en más del 50% de exportaciones no tradicionales. Ello, además de mejorar los accesos a mercados en los que el Perú ya tenía un trato preferencial, como Japón y Canadá.

Los sectores no tradicionales que se beneficiarán son: agroindustria, metalmecánica, minería no metálica, pesca, químico, entre otros. Se trata de productos que en su mayoría no son commodities.

Para el caso de Estados Unidos, los exportadores peruanos podrán emplear el mecanismo denominado “acumulación de origen”, que permitirá utilizar insumos procedentes de las economías del nuevo acuerdo para fabricar productos que luego sean enviados a este mercado.

Cabe mencionar que las micro y pequeñas empresas se verán favorecidas con la implementación de este acuerdo multilateral, pues tendrán un capítulo especial que impulsará su participación en los flujos comerciales, así como en el comercio con las grandes empresas.

Toca al Estado implementar oportunamente las nuevas obligaciones obtenidas en el TPP, brindando a los entes responsables de su ejecución los recursos necesarios para evitar que dichas condiciones sean un obstáculo para los inversionistas nacionales. Un claro ejemplo aquí es el sector farmacéutico que deberá asumir nuevos estándares para los cuales la autoridad sanitaria actualmente no se encuentra preparada y a los que tendrá que adaptarse en el periodo de gracia adquirido en la negociación.

Es importante destacar que la culminación de las negociaciones ha sido posible gracias a la estrecha colaboración entre el sector público y el privado, pues a lo largo de los ocho años de tratativas, se realizaron numerosas reuniones informativas con los gremios empresariales, entre los que participó la SNI, así como con otros actores sociales.

Y si bien es un logro muy importante, tenemos al mismo tiempo una ardua tarea, pues para competir en este gran mercado del TPP, tenemos que modernizar nuestra legislación laboral y reducir la rigidez, acabar con la sobrerregulación, invertir en infraestructura y en educación para mejorar nuestra productividad.

Ello, para poder entregar nuevos y más productos y servicios con valor agregado adicional. Un reto, que se extiende también para la Alianza del Pacífico, de gran potencial para reforzar nuestras ventajas comparativas. Se trata pues, de elevar nuestra Productividad para mejorar nuestra competitividad como país. Ese es el camino que tenemos que seguir