Este año la Sociedad Nacional de Industrias cumplió 120 años de vida institucional, 120 años de promover la industria manufacturera, de contribuir al crecimiento económico, y de trabajar comprometidos con el desarrollo del país y el bienestar de todos los peruanos.

Por ello, y al cumplirse el primer año de nuestra gestión al frente de esta casa, creemos que es pertinente destacar claramente el rol de la industria en la economía peruana, pero además, dar a conocer cuál es la situación del sector en este momento.

La industria tiene una significativa presencia en la economía de un país. En el Perú, constituye el sector de mayor participación en el PBI con un 16%, contribuye con el 17% de tributos internos y genera empleo directo a más de 1 millón 600 mil trabajadores. Promueve el avance tecnológico, impulsa la creación de cadenas de valor; y genera eslabonamientos con las demás actividades económicas primarias, de comercio y de servicios.

Además de ello, la industria es siempre fuente de progreso económico y social. Así, a nivel mundial domina el comercio internacional, pues 75 de cada 100 dólares comercializados conciernen a productos industriales. En el Perú, ocurre lo mismo en las regiones que tienen la mayor presencia industrial, como Ica, Moquegua, Lima y Arequipa, que presentan el mayor índice de progreso social, lo que claramente denota que la industria es generadora de desarrollo sostenido.

Pero, hoy en día, la industria nacional viene atravesando una situación complicada y ya tiene tres años de recesión.

La menor producción industrial está ligada directamente a la caída de las exportaciones no tradicionales por más de un año, la disminución por nueve trimestres contiguos de la inversión privada y la menor velocidad de crecimiento del consumo privado. Este deterioro, claro está, se explica, no solo por factores coyunturales externos como la desaceleración económica global, si no en gran medida por factores estructurales de orden interno que exigen urgente atención del nuevo gobierno.

Estos tres años consecutivos de recesión industrial se reflejan también en pérdidas de empleo en el sector. En empresas formales de más de 10 trabajadores, el empleo se redujo en 2% solo en el 2015.

Dejamos claro que en ningún caso se requieren prebendas ni proteccionismo, lo que buscamos es el desarrollo del país. Para lograrlo, necesitamos las condiciones y la seguridad de contar con un entorno competitivo en un mundo globalizado, que permita a los productos peruanos competir con los de otros países en los mercados del mundo, tal como viene sucediendo con las economías de Europa, Norteamérica y la propia América Latina, donde se viene impulsando decididamente la promoción de la industria y la atracción de inversiones para el sector.

La coyuntura global nos impone desafíos para poder seguir creciendo en beneficio de nuestros ciudadanos. No podemos darnos el lujo de seguir postergando las reformas estructurales pendientes hace más de dos décadas. Nuestro gremio trae una experiencia de 120 años en la que aprendimos a superar los problemas y convertir crisis en oportunidades.

En esta línea, hemos preparado un conjunto de aportes técnicos, que serán alcanzados formalmente al próximo gobierno, para contribuir con la ejecución de reformas en los 3 retos pendientes, que consideramos son condiciones fundamentales para alcanzar el desarrollo sostenido en los próximos 15 años: el Reto de Alta Productividad, el de un Marco Regulatorio Competitivo y el de la Calidad Institucional.

Los industriales tenemos la convicción de seguir apostando por el país. Ese siempre ha sido nuestro compromiso. Estamos listos para impulsar cualquier esfuerzo orientado hacia la generación de oportunidades para los peruanos. De esta forma, retomaremos el crecimiento, crearemos empleos formales y marcaremos la senda hacia la competitividad y el desarrollo sostenido del Perú.