Ecuador está cometiendo hoy un gran error al estar aplicando un proteccionismo que ya se ha probado en el mundo que no funciona.

Debido a problemas relacionados con su balanza comercial, actualmente en déficit, y en un contexto en el que las divisas que generan han disminuido considerablemente, el gobierno de ese país ha implementado una rígida política de disminución de las importaciones, que está perjudicando el comercio con nuestro país y varios otros de la región.

Así, desde diciembre de 2013, a través de la Resolución 116 del Comité de Comercio Exterior (Comex) de Ecuador, se fijó un control previo de importación para 335 partidas arancelarias y se estableció la obligación de presentar un certificado de reconocimiento de calidad del producto. Una medida anti técnica y casi imposible de cumplir, pues el Certificado de Conformidad requerido no puede obtenerse en los laboratorios que operan ni en el Perú ni el Ecuador, ni en ninguna parte del mundo, con lo cual, los productos peruanos (y de los demás países) comprendidos en esas líneas arancelarias simplemente no pueden ingresar al Ecuador.

Esta exigencia ha generado una seria caída en las ventas de las firmas que exportan al hermano país del norte, más si se tiene en cuenta que dichas partidas no diferencian productos terminados o bienes de capital, ni tampoco si se trata de materias primas o insumos necesarios para la producción dentro del mismo Ecuador.

De la mano con ello, el gobierno ecuatoriano ha decidido forzar el cambio de la matriz productiva de esa nación intentando promover el desarrollo a la fuerza de su industria para que sus necesidades de consumo sean atendidas por empresas establecidas en ese país. Por ello ha planteado a estas suscribir un Convenio que las obliga a reducir en un 30% sus importaciones, y las compromete a invertir e instalar sus plantas en el Ecuador. Estos convenios se están suscribiendo de manera forzada, siendo una alternativa que algunas empresas, en los diferentes sectores, ya estarían evaluando.

Se trata sin duda, de medidas “parancelarias”, pues condicionan el ingreso de productos a estándares técnicos imposibles de cumplir y que están reñidos con el comercio internacional, lo establecido por la normativa de la CAN, la OMC y específicamente la norma de Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC).

Nuestro proceso de integración con Ecuador ha ido más allá del intercambio comercial. Por ello hacemos votos para que en el corto plazo se produzca una solución a estas restricciones. Las relaciones comerciales entre dos países hermanos son fundamentales para el crecimiento sostenido de ambos, y para la búsqueda de nuevos encadenamientos productivos.

Sabemos que el gobierno peruano a través del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y la Cancillería está tomando cartas en el asunto para apoyar a los exportadores peruanos. Desde la SNI, hacemos un llamado a establecer las instancias de diálogo necesarias para que tanto el sector público como el privado de ambos países, arriben a acuerdos a fin de restablecer y no seguir afectando el intercambio comercial entre el Perú y el Ecuador.

Esperamos además, que por el bien de nuestros vecinos ecuatorianos, su gobierno recapacite, pues estas medidas están generando ya escasez de muchos productos al interior de ese país y solo dañarán su futuro. Tomemos en cuenta que son políticas de corto plazo que destruyen la confianza de los inversionistas, crean industrias ineficientes y precios altos para los consumidores. En resumen, insisto, augura un mal futuro para los ecuatorianos.