Este 12 de junio, la Sociedad Nacional de Industrias cumple 121 años de vida institucional, 121 años promoviendo la industria nacional y el desarrollo del país. Para conocer cómo ha contribuido la SNI a la economía peruana desde su creación en 1896, en las siguientes líneas revisaremos el aporte de la industria al crecimiento nacional y, asimismo, miraremos, cuánto ha crecido el Perú a lo largo de estas doce décadas (y cuánto se ha tardado nuestro país en crecer en comparación a otros países).

Si revisamos la data disponible podemos indicar que, desde la creación de la SNI el PBI Industrial peruano creció a una tasa promedio anual de 4,2%, superior al desempeño de la economía nacional (3,8% anual entre 1896 y 2016).

Así, en 121 años, la participación de la industria en el PBI nacional se duplicó desde 8% en la última década del siglo XIX a 16% en la primera del siglo XXI, lo que permitió que la industria nacional crease más de 1,4 millones de puestos de trabajo en las últimas 12 décadas

Y si bien el aporte histórico de la industria a la economía nacional ha sido significativo, el crecimiento económico del Perú ha sido bajo en comparación al rápido despegue que experimentaron otras naciones con las cuales competimos, como es el caso de las economías asiáticas que alcanzaron un impresionante y veloz crecimiento, especialmente acelerado en la segunda mitad del siglo XX.

Desde 1896, el ingreso per cápita del Perú se incrementó en 10 veces, creciendo a una tasa promedio anual de 2%. Así, mientras el Perú necesitó 120 años (5 generaciones) para multiplicar por 10 el ingreso por habitante: a Taiwán y Corea del Sur les tomó menos de 40 años (casi solo 1 generación) decuplicar el ingreso per cápita, creciendo a más del triple de velocidad que Perú. Igualmente, a Singapur, Hong Kong, Tailandia y China, les requirió menos de 55 años (solo 2 generaciones) elevar 10 veces el ingreso por habitante, creciendo dos veces más rápido que Perú.

¿Cuál es la explicación de este bajo crecimiento del PBI? Es el bajo y errático crecimiento de la productividad, asociado directamente a un clima de inversión en el Perú que no ha sido el idóneo.

De un lado, durante estos 121 años la productividad de la economía peruana creció solo 1% por año mientras que la de las naciones antes mencionadas alcanzó un crecimiento promedio de entre 3% y 5% anual desde el año 1950, por mejoras sostenidas en aspectos como educación, innovación e infraestructura.

De otro lado, la productividad en el Perú registra recurrentes y severos episodios de reducción; como muestra, durante la década de los 70s y 80s, cayó a una tasa media anual de 1,2%. Si bien desde los 90s existió un impulso reformador que permitió que la productividad crezca anualmente a casi 2%, acompañando a la inversión privada que creció 8% anual entre 1990 y 2010, este se ha desacelerado en los últimos años.

Por ello, debemos entonces consolidar lo avanzado y reformar lo pendiente. Como ya lo hemos venido sosteniendo, tenemos como reto pendiente alcanzar 4 condiciones que distinguen a los países desarrollados, naciones que se destacan por ser destinos atractivos de inversión y por contar con una industria de alta competitividad. Estas condiciones son como las patas de una mesa que sostiene un clima propicio para la inversión, entre las que está: 1) Alta Productividad, complementada por 2) Regulación Laboral promotora de Formalidad; 3) Tributación Competitiva; y 4) Marco Regulatorio promotor de la Competencia.

Podemos revertir la caída de la inversión privada y la producción industrial de los 3 últimos años. Si la industria manufacturera ha contribuido de forma significativa con el crecimiento y el empleo nacional durante los últimos 121 años a pesar de las limitaciones que este reto pendiente impone, el potencial de los industriales para contribuir con el país es aún amplio. Con estas Reformas podremos realmente ser un destino top de inversión privada, enrumbando y pavimentando nuestro camino al desarrollo.