Desde hace mucho tiempo no perdíamos tanto espacio en el ámbito macroeconómico mundial. Nuestro Perú descendió cinco posiciones en el Ranking Global de Competitividad 2017-2018 que elabora el WEF –y que publicáramos al país la última semana de setiembre desde la SNI- y pasó del puesto 67 al 72 entre 137 países, con lo que, increíblemente, hemos perdido 11 puestos en los últimos 4 años, la mitad de ellos en sólo un año.

Este preocupante retroceso constituye la caída más grande en los últimos 10 años lo que evidencia que mientras el Perú no ha hecho su trabajo y ha enfocado sus prioridades al parecer en temas más de coyuntura, otras economías han venido haciendo las cosas bien, razón por la que nos han sacado ventaja.

Así, Jamaica, Irán, Hungría, Chipre, y Marruecos, cinco países que el año pasado se encontraban detrás de nosotros, hoy nos superan, con lo cual, ahora nos encontramos en la mitad inferior del Ranking, cuando hasta el año pasado estábamos en la mitad superior.

El Reporte del WEF muestra también un descenso del Perú en el puntaje (score): 4.22, cuando en el informe anterior fue 4.23 y el 2012 se exhibía 4.28. Esto denota que como país hemos caminado hacia un deterioro continuo, precisamente, porque no se han realizado las reformas estructurales pendientes, tema fundamental sobre el que como gremio venimos insistiendo en cada uno de los espacios en que tenemos alocuciones y en nuestros mensajes, pues se trata de reformas de largo plazo claves para impulsar la competitividad y empujar el desarrollo de los países y sobre el que hemos alcanzado aportes al gobierno.

De los 12 pilares de la Competitividad que mide el WEF, tenemos mejoras solo en 4 de ellos, que son Infraestructura, preparación tecnológica, salud y educación básica e innovación. Pero donde el Informe nos golpea duro es en instituciones, en Entorno macroeconómico, Educación Superior y capacitación, Eficiencia de mercado de bienes, Eficiencia del mercado laboral, Desarrollo del mercado financiero y Sofisticación empresarial.

De todos ellos, el pilar más sensible y preocupante es la institucionalidad donde hemos tenido cero avances y más bien hemos empeorado cayendo de 106 a 116. El desempeño institucional de nuestro país es deficiente y es precisamente este aspecto condición esencial para la Competitividad y, por ende, para el desarrollo.

 Coincidentemente, una reciente encuesta de ProEtica difundida solo 24 horas después del Informe WEF da cuenta de que el 71% de peruanos opina que la corrupción aumentó en los últimos 5 años. Así, las denuncias de corrupción por el caso “Lava Jato” terminaron pasándonos la factura pues el sub índice que más desciende es el de conducta ética de las empresas, en el que hasta el año pasado teníamos el puesto 101, y hoy, dadas las repercusiones del sonado escándalo, tenemos el 121, entre 137 países.

La corrupción incluso – según el WEF- ha terminado arrimando a un tercer lugar a la tramitología y burocracia estatal, que siempre representaban la mayor traba para hacer negocios. No obstante, es indudablemente la rigidez laboral probablemente el principal obstáculo que afecta la inversión y el desarrollo económico y social de nuestro país, pues en el citado Reporte, ocupamos la posición 129 en prácticas para contratar y despedir, con lo cual seguimos ostentando el octavo puesto de economía más rígida del mundo.

Este panorama de retroceso de nuestro país constituye una llamada de atención para tanto sector público y privado. Y como bien ha señalado el ministro de la Producción y ex titular de esta casa, Pedro Olaechea, “hay mucho por desamarrar y desatar” para salir del estanco y retomar la senda de crecimiento que hace una década nos ubicara en una posición más competitiva, en la mitad superior de la tabla. El Consejo Nacional de Competitividad (CNC) tiene aquí mucho por hacer y debería pronunciarse.

Tenemos que dejar de estar entretenidos en la urgencia del corto plazo y coyuntura diaria para atender más bien la agenda del país. Insistimos por ello en la urgencia sí de realizar las reformas estructurales. Como industriales tenemos la firme voluntad de apoyar en ello. Trabajemos para ubicarnos en el top 50 hacia el bicentenario. ¡Si otros países lo han hecho bien, el Perú también puede hacerlo!